viernes, 24 de octubre de 2008

spore

Este finde he estado jugando al spore, un juego en el que eres una célula y vas creciendo y convirtiéndote en criatura, formas una tribu, una civilización e incluso vas al espacio.
No quiero criticar el juego, que es divertido y entretenido (su función al fin y al cabo) sino el fondo de la trama. En este juego tú eres el creador, superpoderoso, al estilo de las teorías creacionistas y del padre protector; no importa el individuo sino la comunidad, no hay identidad personal sino pertenencia al grupo.
No quiero parecer del club de Fede y Predro José, ni creer que el mundo está lleno de conspiraciones, pero me parece que los videojuegos forman parte de nuestra educación, y hay que tener una madurez para que este tipo de información no acabe minando las mentes jóvenes. La lluvia fina está en todas partes.