miércoles, 15 de octubre de 2008

¡Qué pasada, ¿no?!


















Tan distraído andaba intentando comprender el valor de un euro, la deriva de continentes y el continente de los derivados, que a punto he estado de pasar por alto el mayor avance, el mayor descubrimiento del universo. Algo a lo que jugábamos en las correrías infantiles y que soñábamos con que ocurriera bajo el manto de granos de la adolescencia: la posibilidad de ver a través de la ropa. Mirar a las churris con esas gafas de diseño capaces de atravesar todas las camisetas. ¡Jooderrr! ¡Qué pasada! Me da igual que atente contra la intimidad. La seguridad, esa especie de paranoia colectiva instalada que nos vigila e inculca derechos para preservarnos del maligno, lo justifica todo.

Los países que implementen la medida del stripcontrol (y los habrá) deberán cambiar los sencillos carteles de airport por los más sofisticados de nude-airport. ¡Y desenmascararemos, por fín, a los que llevan calcetín en el paquete!