lunes, 24 de marzo de 2008

Derecho a decidir..., sin imponer



Y yo soy del Realejo porque allí nací. Y soy de la Chana porque allí viví mi infancia. Y del Zaidín porque allí construí mi adolescencia. Pero también soy de Portugalete porque de allí son mis amigos. No conozco a nadie de Neguri pero también podría ser de allí. Y soy de Nueva York, sin ser yanqui, (a lo mejor por culpa del cine). Y del Serengueti y de Masai Mara transhumando con los Ñus. Y no quiero ser nunca una parte subordinada de España. Quiero ser igual. Y es por eso que quiero superarme. Y progresar. Y ser más libre. Y tener un acuerdo singular y dar un paso de gigante. Para todo. Para decidir. Para opinar. Para tener las mismas oportunidades. Los mismos derechos que los demás. También las mismas obligaciones. Incluso para pensar y proponer que quiero irme. Eso es lo que quiero. Y es por lo que lucho. Pero nunca se me ocurrió (será que agoté la imaginación) convocar una consulta particular de patio de mi casa porque ya no tenga ideas ni proyectos que ofrecer. Lo que quiero, por lo que trabajo es porque Eukadi, Andalucía, Extremadura…, cada una de las comunidades, de las naciones, de los países que comparten un estado, un proyecto común de progreso y libertad, pues hagan eso, que sean cada día más libres, “más mejores”, más solidarios y no entretengan a la gente ni la engañen a cambio de poder seguir pagando la hipoteca. Porque mi hipoteca la pago yo. Y la hipoteca colectiva la pagamos todos. Porque entre todos hemos construido la ley que nos ampara. Y nos comprometimos a respetarla y acatarla. Y a no amenazarla. Ni amenazar a los demás. Así que podremos frivolizar pero estaremos engañando. Y ya es hora de destejer lo tejido durante más de treinta años y comprender que existe vida detrás del PNV. Pues eso.