domingo, 21 de marzo de 2010

Tiritas


El país más rico del mundo, el más poderoso (como el ajax); el país que te garantiza un arma por derecho propio dirime si sus ciudadanos, esos que se sienten orgullosos de su himno y su bandera, tienen derecho o no a la sanidad. Si cuando tengan fiebre pueden disponer de un termómetro y de una tirita cuando se arañen un dedo. La sanidad es cara. Salvaguardar la salud cuesta una pasta. Nosotros también la pagamos, pero de otra forma. Tenemos todas las garantías podamos o no pagar en un momento dado de nuestra vida. Ellos no. Quizá los parámetros del desarrollo y de otras tantas cosas que te elevan o te hunden en los rankings habría que revisarlos. En los USA, oh my God, rezan por no enfermar porque una neumonía puede llevarte a la ruina en el mejor de los casos. Parece ser que por fín los próceres van a aceptar un sistema más justo, más equitativo. Un sistema que en alguna medida se ha mirado en el espejo del español: garantizar por ley el derecho a la sanidad, que es tanto como decir el derecho a la salud. El derecho a estornudar sin dejarte los ahorros de una vida en ello. Que tengan suerte. Pero, en cualquier caso, que no le pregunten a Esperanza cómo hacerlo.