miércoles, 10 de marzo de 2010

El valor de la palabra. La importancia del marco.


La derecha política y sociológica es dueña de muchas palabras que despiertan emociones y las utiliza y las enmarca para identificarse en nuestras mentes. La palabra “economía” pertenece a la derecha. En realidad ellos inventaron el dinero y su valor de canje, y no van a permitir nunca que nos apropiemos, ni siquiera nos acerquemos algo, a ese concepto. La derecha ha sabido y sabe gestionar, administrar mucho mejor que la izquierda progresista que persé es manirrota y frágil. La derecha es sólida y poco dada a despilfarros. Dogma de fé.


Ahora quieren apropiarse de la palabra “vida”, y la usan y utilizan con repetición en todos los medios a su alcance (que son muchos), enmarcándola en contraposición a la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Jalean y salen a la calle acusando de asesinos y excomulgando a todos aquellos (que son muchos más que ellos) que optan por el derecho a decidir de la mujer. La derecha siempre abortó mucho más que la izquierda. Por dos cuestiones fundamentales: por el escándalo que les suponía embarazarse sin permiso de Dios, y porque podían pagárselo. La izquierda siempre parió en libertad de conciencia (que no política).


La derecha política por mucho que ahora dice que derogará la ley nunca lo hará porque también beneficia a sus cachorras. Lo único que le interesa ahora a la derecha política en éste y en otros temas es crear un marco que asocie conceptos que les reporten beneficios electorales y económicos. En esto nos ganan de mano. Conceptos como solidaridad o igualdad de oportunidades están difusos en estos tiempos, que algunos dicen no son para la lírica. Esto también lo aprovechan en temas como la inmigración manipulando demagógicamente la realidad.

No existe el pensamiento puro, aislado, impoluto, cien por cien racionalista. El pensamiento, como todo en la “vida”, convive con las emociones. Hasta que no logremos llegar a ellas, pervivirá la amenaza de que la derecha arrase con lo que hemos construido. Ellos no se cansan nunca. Nosotros sí.