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jueves, 2 de diciembre de 2010

"No a los mercados financieros": VicenÇ Navarro

Copio y pego del diario Público este interesantísimo artículo de VicenÇ Navarro, por su claridad, su sencillez y su verdad. Hasta cuándo aguantaremos?





VICENÇ NAVARRO
El debate existente en la Eurozona sobre cómo responder a los mercados financieros se limita a dos alternativas, y las dos aceptan que sean los mercados financieros los que determinen el valor de la deuda soberana. Las dos asumen que el problema que los estados tienen para conseguir dinero se debe a la dificultad que experimentan en vender sus bonos a estos mercados, los cuales exigen intereses cada vez más elevados que pueden llegar a ser insostenibles.
Ante esta situación, la alternativa liderada por la canciller Angela Merkel y el presidente Nicolas Sarkozy considera que tales mercados financieros debieran actuar como auténticos mercados, es decir, que aceptaran la existencia de riesgos. Los bancos y hedge funds que compran deuda pública deberían absorber los costes que puedan derivarse de la imposibilidad de que los estados puedan pagar los intereses y entren en bancarrota. Si un inversor se arriesga, tiene que aceptar que las pérdidas son parte de la lógica del mercado, una lógica impecable y, además, popular. La gran mayoría de la población considera justo que, si hay pérdidas, los bancos acepten absorber parte de estas pérdidas.
La otra alternativa, defendida por el presidente Zapatero en España y el primer ministro Papandreu en Grecia, está en contra, pues indica que si los bancos ven un riesgo de perder dinero en su compra de bonos van a exigir unos intereses incluso más altos de los que están exigiendo a fin de compensar el riesgo al que la primera alternativa les somete. Ambos mandatarios temen que vayan a tener que pagar intereses a los bancos incluso más elevados que hasta ahora, haciendo la venta de su deuda incluso más costosa. Su postura, pues, es también lógica.
El problema con ambas alternativas es que las dos excluyen la solución que históricamente ha sido más exitosa y que consiste en dar mayor protagonismo al Estado y a las instituciones públicas a nivel de la Unión Europea. En lugar de que sean los mercados financieros los mayores compradores (y especuladores) de la deuda soberana, deberían ser las propias autoridades públicas las que la compren. Un banco central digno de su nombre, lo que debe hacer, además de controlar la inflación de su país, es facilitar el crecimiento económico, sobre todo en momentos de recesión, como el actual. Esto lo hace, entre otras medidas, a base de crear dinero. Un banco central tiene una imprenta donde se imprime dinero; puede imprimir tanto como quiera y, con ello, comprar al Estado la deuda pública al interés que defina, revirtiendo los intereses al propio Estado. Esto es lo que hace la Federal Reserve Board (FRB, el Banco Central Estadounidense). El FRB acaba de imprimir 600.000 millones de dólares para comprar deuda pública y permitir mayor gasto público, y así estimular la economía estadounidense.
Es cierto que hay riesgos de que un banco central imprima demasiado dinero. Uno es que al haber tanto dinero el precio de la moneda baje y se devalúe. Pero esto, más que un problema, ahora sería una ventaja, pues no le iría mal a EEUU o a la Eurozona que el valor del dólar o del euro descendiera, pues con ello podrían facilitar las exportaciones de sus productos. El otro riesgo de imprimir mucho dinero es que al existir tanta moneda en el mercado aumente la inflación. Pero, en este momento, el problema existente en EEUU y en la Unión Europea es precisamente el opuesto, es decir, el de la deflación.
La pregunta que se hará el lector es: ¿por qué no hace lo mismo el Banco Central Europeo (BCE)? La causa es que la banca alemana tiene mucho poder y, como condición de permitir que el marco fuera substituido por el euro, puso una serie de condiciones. Una de ellas es que el BCE tendría como objetivo primordial controlar la inflación. De ahí que no fuera muy favorable a tener un elevado crecimiento económico que pudiera generar inflación. La inflación es siempre el enemigo número uno de los bancos, pues el valor del dinero desciende si la inflación aumenta. Ello explica que la banca alemana pusiera como condición el requisito de que a los países de la Eurozona no se les permitiera tener un déficit del Estado mayor que el 3% del PIB. Esto ralentizó el crecimiento económico. A partir de entonces, la tasa de crecimiento económico de la UE ha sido menor que la de EEUU, que no tiene tal requisito. En realidad, EEUU no hubiera sido aceptado en la UE porque el promedio de su déficit históricamente ha sido mayor que el 3% del PIB.
Y otra condición que puso la banca alemana es que el BCE no pudiera comprar deuda pública a los estados. Sometía así a los estados a una austeridad continua en la que ninguno de ellos podía imprimir moneda ni tener asegurada una venta de su deuda a su banco central, ni siquiera a unos intereses fijos. Lo tenía que conseguir en el mercado, y ahí está la raíz del problema. Los estados se tenían que someter a la disciplina de los mercados en lugar de, como debiera haber sido, que fueran los mercados los que estuvieran sometidos a la disciplina de las autoridades públicas. Por un momento pareció que algo iba a cambiar al entrar la Eurozona en profunda crisis a partir de 2007. Y el BCE comenzó incluso a comprar deuda pública de Grecia (nunca ha comprado deuda española), pero la banca alemana protestó, por lo que ahora lo hace con cuentagotas. No ha asumido un rol como el de la FRB. Y ahí está el problema.
El dinero que utiliza el BCE es público. Este dinero se utiliza para ayudar a los bancos, prestando además dinero a los estados para que puedan pagar sus deudas a los bancos. Si en lugar de ello este dinero se hubiera utilizado en garantizar el crédito a través del establecimiento de bancas públicas, exigiendo además que el BCE comprara deuda de los estados, la Eurozona no tendría el problema que tiene.
Vicenç Navarro es catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra y profesor de Public Policy en The Johns Hopkins University.
Ilustración de Mikel Jaso

domingo, 23 de mayo de 2010

La maté porque era mía



Nadie se explica la decisión de última hora de la iglesia católica de entregar Caja Sur a la intervención del Banco de España , cuando todo apuntaba a una fusión con Unicaja.

Solo se me ocurren, en principio, un par de cosas: les ha podido nuevamente la avaricia y la soberbia características de las sotanas; o preparan una operación oculta que les devuelva las riendas una vez saneada la caja con dinero de todos los contribuyentes.

Tiempo al tiempo, que los curas no dan puntada sin hilo. Iglesia y dinero siempre fueron de la mano. ¿Por qué habría de cambiar el asunto ahora?

miércoles, 12 de mayo de 2010

Los miércoles mercado


Y los lunes y los martes… Finalmente la fuerza del dinero se ha impuesto. Esta Europa rancia comandada por la Alemania de Merkel y su voracidad exportadora, ha torcido el brazo hasta ahora firme de Zapatero. Seguramente razones de fuerza mayor (que imagino y puedo entender pero no comparto) nos han llevado a esto.

Los salarios son también componentes esenciales de la demanda para que las empresas vendan y puedan contratar a más trabajadores, y determinantes de la productividad necesaria para poder obtener más beneficios sin empobrecer a los empleados. De manera que cuanto más bajos son los salarios más débiles son los mercados y menos beneficios potenciales se pueden obtener.

El considerar los salarios solo como un coste (y como el coste principal de lo producido) es la trampa que plantean las grandes empresas dueñas de mercados cautivos. Por muy bajos que sean los salarios las empresas no van a contratar trabajadores si no van a poder vender sus productos y obtener beneficios.
Claro, que lo anterior solo afecta a los mercados de bienes y productos, relacionados con el consumo y el bienestar de los ciudadanos.

Y aquí los que parten la pana son los mercados de capitales, exclusivamente interesados en hundir empresas y economías y países con su dinero y el nuestro. Vienen tiempos más difíciles aún. Y la respuesta, desde luego, no está en la derecha. Está en nosotros mismos, los ciudadanos, que no podemos continuar ajenos a la participación y a la toma de decisiones. Que tenemos que salir de este letargo en el que nos sumimos trampeados por la engañosa facilidad del crédito de tiempos pasados.

miércoles, 28 de abril de 2010

Yo también quiero una agencia.


Dear B:

Definitivamente me convenzo de la necesidad de una banca pública. De un dinero, de un sistema financiero al servicio de los ciudadanos y de las empresas socialmente responsables. No podemos seguir al albur de los caprichos de esas agencias que calificaron con la máxima categoria los bonos basura que les dictaron los señores del dinero y nos hundieron en la miseria. Definitivamente, B, tendremos que luchar por volver a la sociedad del trabajo. A lo que se consigue con esfuerzo. A poner en valor el capital que realmente importa que es el humano. La relación entre personas en todos los ámbitos de la vida. La cooperación. Tenemos que reflexionar sobre esto y hacer alguna propuesta. O ponemos una agencia?

Sincerely,

T.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Gorigol


Dear B.:

Esto no cambia. Los bancos y las cajas, el sistema financiero en general sigue en su tema. Vale que han hecho un kit-kat para que les insuflemos dinero a mantas para que no tuvieran que cerrar el chiringuito, amenazando con corralitos y apocalipsis. Han ido tapando, con nuestras perras, sus agujeritos, sus desmanes y sus dispendios. Sigue seco el grifo del crédito a empresas y familias, no el suyo propio. Porque ellos a ellos no se dan créditos, no, se lo llevan por la jeta. Las cuentas de resultados de los bancos cuando arrojan beneficios, que es siempre, lo hacen a costa del tipo de interés que nos cobran que no es otra cosa que USURA. También lo suelen aderezar con comisiones duplicadas (administración de cuenta /mantenimiento de cuenta/aperturas/amortizaciones parciales o totales/suelos y hasta el infinito y mucho más).

Y es cuando aparece/desaparece Gorigolzarri (en adelante Gorigol, porque vaya pelotazo que ha pegado) para instalarse quién sabe dónde/qué sabe nadieeee en cualquier otro chiringuito que le pueda seguir protegiendo el riñón. Pero se va con una pensioncita de tres kilos anuales. Eso sí, no ha cobrado indemnización alguna porque se marcha motu proprio. Y es así que a sus tiernos 55 añitos y hasta que cumpla 72 (qué hará después?, los actuarios habrán dispuesto su final?) tendrá ese complemento alimenticio de 3 millones de euros por cuenta del banco de sus amores que, a su vez, vive de los sablazos que nos pega a los de la casta de los intocables, esto es, el 99 por ciento de los mortales. Así que todo pasa y nada cambia. Pues eso, que los disfrute.

viernes, 8 de mayo de 2009

Banco Gacela


“Harto ya de estar harto ya me canséee”…, decía una canción.
Mientras los bancos siguen buscando a Wally, mareando la perdiz, intentando tapar los agujeros de sus desmanes, paralizando el mercado crediticio, ha surgido una iniciativa que se rebela contra la situación: el banco gacela (el nombre se lo he puesto yo). Un grupo de empresas que, pese a la situación económica mundial, siguen creciendo por encima del 20% cada año, ha decidido plantar cara a la banca y poner en marcha un sistema de subastas alternativo.¿? Osease, permitir que las empresas sigan produciendo, solventando la sequía de liquidez. ¿Nos podríamos imaginar más iniciativas como ésta pululando por doquier, haciendo caso omiso a la banca farfullera? Puestos a soñar…

miércoles, 22 de octubre de 2008

Gestos


La política tiene que ver mucho con los gestos. Con la impresión que se da al ciudadano en cada acción. Con lo que el ciudadano percibe o interpreta. Por eso es tan importante explicar e informar. Comunicar. Las veces que haga falta. Cuantas más mejor. Entre otras cosas porque a nadie se le obliga estar en política. Es un “sacrificio” que los ciudadanos agradecemos, pero a nadie se le pone una pistola en el pecho para que se dedique a la cosa pública.

Y sobre todo es importante elegir bien los tiempos. Y hay un tiempo para cada cosa. Y en tiempos sensibles como este hay cosas que se comprenden menos (aunque sean, técnicamente, ciertas). Es cuestión de sensibilidad. De sentido común. De solidaridad. Aunque solo sean gestos.

viernes, 17 de octubre de 2008

Dinero

Y pues tan importante es para nuestras vidas, debería ser asignatura desde el jardin de infancia. Así, explicado de forma sencillita, para que sepamos cómo funciona esto. Os recomiendo este documnetal sobre el dinero. Es largo pero creo que merece la pena. Luego que cada cual saque sus conclusiones. Lo peor: esa siniestra banda sonora.



Si queréis, también podéis verlo aquí.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Ya…, pero dónde está el dinero?

Esto es un llamado a todos los blogueros de bien, navegantes del ciberespacio e internautas en general, ya sean habituales u ocasionales.

A ver, estamos en crisis. De eso no hay duda. Los precios suben, nos quedamos sin trabajo. No podemos pagar nuestras hipotecas. Quiebran bancos. Se rescatan bancos. Baja la Bolsa. Los señores inversores pierden sus inversiones... Pero entonces ¿dónde está el dinero? Alguien ganará con todo esto, digo yo.

Si fuesen tan amables de explicarme (eso sí, de forma inteligible, sencillita, como para mí, vamos) dónde está el dinero quizá podría afrontar de otra manera estos momentos de tanto desconcierto. Se admiten comentarios que comiencen por “eres un tonto a las tres” o “bobo solemne” pero luego, por favor, la explicación sencillita. No puedo ofertar recompensa. Quédate con la satisfacción de haberme transferido tu conocimiento.

¿Dónde está el dinero?

viernes, 19 de septiembre de 2008

a las duras y a las maduras

Cuando empecé a entrar en la adolescencia mis padres me dieron una llave de casa "porque ya era mayor", pero a cambio tenia que hacer las tareas del hogar de adulto: planchar, cocinar... (antes no las hacia porque esas tareas eran más duras y peligrosas) le dije a mi madre que eso era superpesado y ella me dijo "hay que estar a las duras y a las maduras", aprendí ese refrán a una tierna edad, y creo que mandaré a mi madre a casa de Gerardo.

martes, 5 de agosto de 2008

Se abrió la veda

Mal que nos pese ya lo dijimos hace unas semanas. Esto de las balanzas fiscales es un ejercicio democrático de transparencia que cada vez parece más innecesario por el lodo dialéctico e interesado que algunos personajes (me da igual igual su tendencia política) hacen de los datos. Sobre todo porque la utilización de los datos, al igual que los de las propias balanzas, son muy manipulables, inducen a error y a confusión y, como estamos viendo, a estúpidos cruces de palabras que llegan ya al insulto personal y colectivo. Esto del dinero siempre fue complicado. En las películas se mata por ello. En la vida real también. No es el caso (que yo soy muy exagerao) pero como esto siga así, con la cantidad de catalanoextremeños que hay (cientos de miles), las vacaciones en los pueblos de ambas comunidades (o naciones, o regiones, o territorios, o…) se verán empañadas por discusiones a favor y en contra de unos y de otros. Y lo que antes era contar batallitas al llegar al pueblo en torno a unas cañitas se puede tornar en cruce de miradas poco amigables y en dame lo que me debes-dámelo tú que me debes más.

Por eso insisto en que el Gobierno de España tiene el deber de explicar verdadera y claramente el significado de las balanzas fiscales, que no es otro que un mero dato estadístico confuso que no sirve más que para el uso y disfrute de los coleccionistas de gráficos (ya dijimos que puede haber tantas balanzas como estrellas tiene el universo) defectuosos porque no son ciertos.

Que los que están dedicados a la política activa se embarren de vez en cuando en defensa de los intereses de sus representados es normal, yo diría que a veces obligatorio. Pero que enfrenten a los ciudadanos en un juego peligroso de secesión es cosa bien distinta.

Propongo algo ya que hablamos de dinero. ¿Se debería multar a los profesionales de la palabra política cada vez que, a criterio de sus jefes (los ciudadanos), soltaran por su boca alguna estupidez como la que hoy comentamos? Mi voto es que sí, aún consciente de su imposibilidad.

Yo lo que quiero es tomarme las cañas tranquilo y aportar mi grano de arena para superar esta crisis.