miércoles, 12 de mayo de 2010

Los miércoles mercado


Y los lunes y los martes… Finalmente la fuerza del dinero se ha impuesto. Esta Europa rancia comandada por la Alemania de Merkel y su voracidad exportadora, ha torcido el brazo hasta ahora firme de Zapatero. Seguramente razones de fuerza mayor (que imagino y puedo entender pero no comparto) nos han llevado a esto.

Los salarios son también componentes esenciales de la demanda para que las empresas vendan y puedan contratar a más trabajadores, y determinantes de la productividad necesaria para poder obtener más beneficios sin empobrecer a los empleados. De manera que cuanto más bajos son los salarios más débiles son los mercados y menos beneficios potenciales se pueden obtener.

El considerar los salarios solo como un coste (y como el coste principal de lo producido) es la trampa que plantean las grandes empresas dueñas de mercados cautivos. Por muy bajos que sean los salarios las empresas no van a contratar trabajadores si no van a poder vender sus productos y obtener beneficios.
Claro, que lo anterior solo afecta a los mercados de bienes y productos, relacionados con el consumo y el bienestar de los ciudadanos.

Y aquí los que parten la pana son los mercados de capitales, exclusivamente interesados en hundir empresas y economías y países con su dinero y el nuestro. Vienen tiempos más difíciles aún. Y la respuesta, desde luego, no está en la derecha. Está en nosotros mismos, los ciudadanos, que no podemos continuar ajenos a la participación y a la toma de decisiones. Que tenemos que salir de este letargo en el que nos sumimos trampeados por la engañosa facilidad del crédito de tiempos pasados.