sábado, 23 de agosto de 2008

Se me mojó


En ocasiones como esta es en las que se echa en falta el móvil. Exterior noche. Temperatura agradable. El césped está crecido. Se yergue hacia el escenario desafiando a los árboles que la arropan, como queriéndola tocar, necesitándola tocar porque es cercana y su sonrisa y su deje. Y ahí está ella. Flamenquito hip hop con letras de yerbabuena. Muy íntimo. De ti pa mi. Cosa de piel y pellizquito en el patio de la Casa Pedrilla una noche de agosto suave como tus besos. Encima, una de las comadres, la Guada, es de Jaraicejo. Y ahí, ya, toca más aún y rompe. Así que ni pude llamarte ni enviarte una foto en la que compartir el instante. Por eso, antes de volver a mirar la estrella que lleva tu nombre me he puesto a navegar pa que la escuches. Esta no me la sabía. Ni tú tampoco. Fijo. Maldita la hora en que se me mojó.