miércoles, 21 de abril de 2010

Los del cangrejo



“Llegaban los del cangrejo con sus camisas azules y, sin mediar palabra, te sacaban a la calle en la madrugada. En el mejor de los casos te amenazaban con pegarte un tiro, te conminaban a echarte al monte para después, en la impunidad de otra noche, reventar la puerta de tu casa y desvalijártela o apropiarse de ella con el pretexto de tu huída forzada y el latiguillo: “ese es un maquis” o “un rojo maricón que se ha echado al monte”. A las mujeres “sospechosas” las rapaban y las paseaban por la plaza…”

Esto es parte del relato que mi abuela me contaba de pequeño, a hurtadillas, en voz baja “porque nunca se sabe, hijo, cuando pueden volver…”

Pues bien de alguna manera han vuelto, quizá nunca se fueron, a demostrar que están ahí, que pueden volver a doblegar a la justicia y al estado de derecho en el momento que se les antoje. No creen, nunca han creído, en el estado de derecho. Sólo creen en el estado de derechas. Ese en el que actúan según su antojo y voluntad. Sin reparar en nada más que en su propio beneficio.

No quiero pensar que el partido de Mariano los ampare, pero están aplaudiendo sus demandas. Se frotan las manos con la posibilidad de ver a un juez procesado por atreverse a recuperar la memoria. Les importa un bledo a estos patriotas la imagen que estamos dando como país internacionalmente. Todo les vale para tapar sus propias vergüenzas.

Lo peor de este PP es que aún no se ha democratizado al estilo de la derecha europea, de larga tradición democrática. En el resto de Europa la ultraderecha tiene su propio espacio, su propio partido. En España el PP aglutina y da cobijo a la ultra más ultra de la derecha española; a esos nostálgicos franquistas. A los del cangrejo.

La ciudadanía debería castigar en las urnas estos comportamientos.