En un gesto de coherencia institucional, el presidente electo de los Estados Unidos, Barak Obama ha anunciado que no estará en la reunión del quince porque su país solo tiene un presidente “a la vez”, evitando así una posible imagen exterior de bicefalia. Así son las reglas y así deben cumplirse. Aunque ya hemos dicho algunas veces que nos resulta cuando menos bochornoso que el principal causante de la hecatombe seael que reparta las tiritas, hemos de aceptar y así lo hacemos la imposibilidad de acortar los plazos de la transición de un mandato a otro, y la inaplazable necesidad del encuentro.
Dicho esto, nos parece imprescindible que en el encuentro privado mantenido por Bush y el propio Obama se haya impuesto el razonamiento lógico de trasladar algunas directrices del proyecto de este último incluso con la presencia de parte de su equipo. No tendría sentido una despedida a loneocon que obstaculizaría y retrasaría aún más las posibles soluciones.
Entiendo, por tanto, apelando a la inteligencia humana y al razonamiento básico que en la cumbre mundial habrá algo de Obama.
No esperamos ninguna revolución ni asalto a la Bastilla de este encuentro, pero sí un principio de consenso sobre la necesidad de profundas reformas en los mecanismos de control y una definitiva prevalencia de la política sobre la economía. Un final irrevocable del laissez faire imperante hasta el tsunami. Esto es lo que la esperanza afroamericana debe exigir a la frivolidad tejana. Este debería ser el contenido de mínimos a partir del cual empezar la aportación de ideas, planes y soluciones. La esperanza del cambio (yes, we can) es lo que ha motivado la movilización masiva en apoyo a Obama. Las expectativas están muy altas y seguramente alguna frustración se quedará por el camino. Pero lo mínimo exigido, repito, y ahí la voz de Europa debe alzarse, es que nunca más la economía, el mercado, tumbe a la política.
Cualquier cosa que no nazca de este mínimo será un nuevo fracaso.
Le va a resultar muy difícil a Zapatero explicar (y que le entiendan) la tesis sobre la libertad y el gobierno de Philip Pettit en la reunión del quince. Sobre todo por la propia naturaleza del G-20, abrumadoramente escorado a gaviotas y elefantes. También parece un chiste que el principal responsable del entuerto sea el anfitrión y el director de orquesta, que no resistirá la tentación de hacerse la última foto manchando, con sus botas, de petróleo tejano la mesa del encuentro (ya anunció que estaría vigilante, hasta el último momento, protegiéndonos del enemigo socialista). Pero sí que es importante estar allí. Y relatar con pelos y señales la secuencia de la deriva, la estrechez de miras, el abuso y la dominación que la doctrina ultraconservadora ha impuesto desde la caída del muro (y desde bastante antes) hasta enfangar el mundo.
No deben unos pocos decidir sobre el destino de otros muchos, y aún menos ejerciendo la autoridad del dinero ilegítimo y el engaño. Los ricos siempre necesitaron de los pobres para ser ricos. No así los pobres para continuar siéndolo. Anteponer el mercado como un ente superior (ignorando que detráshabía personas con intereses muy concretos), ha sido un error y, a la vez, un acierto. Un error por parte de aquellos que han ganado elecciones en base a programas sociales, progreso y bienestar para todos. Un acierto para aquellos que impusieronla no interferencia en sus asuntos particulares jugando frívolamente, intencionadamente, maliciosamente con los asuntos generales.
Por supuesto que ya nada será lo mismo. Existe la tentación real, certera, de que sea un poco igual, pero lo mismo no podrá ser nunca. Y debería existir la voluntad (esto es lo que exigimos) de anteponer la política a los mercados, la democracia al dinero. De manera que esto es lo mínimo que podemos esperar de esta cumbre. El firme propósito de trabajar en todo el mundo porque prevalezca la política y la democracia. Con mecanismos de regulación que prevengan y, en su caso, penalicen malas prácticas de no interferencia que conducen a la dominación y al sufrimiento.
Si la foto del 16 refleja esto, habremos dado un primer paso. No esperemos mucho más tampoco. En sucesivos contactos habrían de venir las reformas profundas de esas instituciones globales que han fallado por acción y omisión (FMI, BM,…). Y sí, lo urgente no debe retrasar lo imprescindible, pero si que tiene prioridad cuando, como ahora, es las dos cosas a la par. Y lo imprescindible y urgente ahora es el empleo. Hacer todo lo que haga falta por crear empleo. Invertir todo lo necesario para crear empleo. El empleo, no nos engañemos, es la base y es el núcleo de la sociedad.
¿Os habéis parado a pensar si esos billones de euros (ya no sé ni cuántos van) en lugar de destinarlos al sistema financiero se hubiesen invertido en crear empleo? ¿Qué ingenuidad, verdad? Pero también, que gran injusticia.
Dudo mucho que la próxima cumbre de esos pocos que pretenden solucionar la vida de todos tenga demasiado éxito en el sentido de que vaya a solucionar de verdad este desaguisado, entre otras cosas porque el 99% de los vips invitados son mas de derechas que Don Pelayo. Y, por tanto, lo único que puede salir de ahí es la garantía de protección a los que siempre tuvieron para que sigan teniendo. Eso si, de cara a la galería habrá que decir que se va a redactar un informe exhaustivo con las nuevas reglas de juego y que estas serán muy estrictas. Traducción: ¡joder, os habéis pasao un guevo y se nos han visto todas las plumas!, recataos un poco que al final vais a ganar lo mismo aunque no sea de golpe; así que venga, una temporada calladitos que ya vendrán otros tiempos.
Ya dijimos en posts anteriores que por supuesto que España debe participar en esa reunión (que el que realmente sobra es Busch). Pero si finalmente no esta no será por demerito ni del país ni de su presidente (si acaso mas bien por dejadez o chulería del suegro de A.A. que se conformo en su momento con una siesta en el rancho con los pies sobre la mesa). Y si estamos mi recomendación a Zapatero es que proponga que Busch no abra la boca ni a los postres, que deje hablar al presidente electo.
Y digo que dudo mucho de la solución porque la cumbre se celebra bajo el veto del anfitrión y será el que se lleve el gato al agua. Por lo menos si la cumbre se celebrara en el marco de la ONU (aunque el resultado iba a ser el mismo) quizás nos lo creeríamos mas.
No nos engañemos. En Estados Unidos hay dos partidos con opciones de gobernar (el del burrito y el del elefante), pero al final siempre gobierna el mismo: el partido del negocio. Y Europa…, ya se sabe… Mientras el Reino Unido siga siendo ese gran obstáculo para construir Europa la balanza no va a cambiar. Al final seguirá liderando el mundo el partido del negocio vía Estados Unidos (China todavía no esta por la labor).
Así que pase lo que pase después del 14 de noviembre (si es que es esa la fecha elegida) lo que tenemos que hacer aquí es trabajar porque haya trabajo. Poner todas las bases de manera urgente y prioritaria hacia el empleo. No hay mejor forma de activar la economía que creando empleo. Que ya lo decía mi abuela: habiendo comido llega el olvido. Si no estamos atentos y priorizamos cualquier otra cuestión que no sea el empleo se puede liar parda. Tiempo al tiempo.
Mal andamos si el país, si el hacedor de los males que nos aquejan es el que toma la decisión final sobre quién puede o no participar en la propuesta de soluciones. Más bien debería entonar el mea culpa y escuchar el mayor número de propuestas para luego decidir, consensuadamente, no por imposición, cual sería el mal menor para tan grande mal. Pero la humildad y el reconocimiento de los propios errores no está en la agenda de tan alto comisionado y cerrará su paso por la Casa Blanca dejando sobre la mesa del despacho oval el barro de sus botas tejanas. Dudo mucho en cualquier caso (y no porque esté o deje de estar España en esa reunión de “amigos”) sobre la “solución final”. Precisamente es dobleuve el que estorba, pero no es este el caso. El caso es que Europa no es una sola voz en momentos trascendentales (para eso está el Reino Unido, para impedirlo) y Estados Unidos impondrá, como siempre, su criterio. Que podemos esperar entonces de una decisión que provendrá del sistema que ha provocado la herida. De la persona que la ha incentivado. Por mucha urgencia que necesite el enfermo, habiendo elecciones por medio, yo lo internaría en la uvi y le aplicaría cuidados intensivos, sí, pero esperaría al 20 de enero próximo para aplicar la vacuna. Incluso si fuese MacCain el que se lleve el gato al agua. El problema no es económico ahora. El problema es Busch.
Por mucho que quieran empeñarse reproduciendo y comentando-analizando la foto de la “soledad” de ZP en la cumbre de la OTAN mientras algunos otros hacían corrillo con Bush yo creo que no debe preocuparnos en absoluto. Zapatero hizo muy bien (en consecuencia con sus actos) en no dorar la píldora al tejano. Si un alto porcentaje del triunfo electoral de 2004 se cimentó en la oposición a una guerra ilegal con retirada de tropas incluida, no tendría mucho sentido dejarse fotografiar (ya tuvimos bastante con la de las Azores) acariciando el lomo del señor de la guerra del petróleo. Más allá de la grandilocuencia de una imagen (alguno antes la buscó desaforadamente para su fondo de pensiones) está la consecuencia de las convicciones. Y no nos engañemos, las relaciones diplomáticas con U.S.A. han transcurrido razonablemente bien para ambos intereses, aparte de la rabieta inicial por el no apoyo a la guerra. Además, George W. Bush es un “pato cojo” en gira de despedida, aparte de contar con el Oscar al más desastroso presidente de la historia de los EEUU. Así que no hago caso ni a los que disfrutan con su “soledad” ni a los que tratan de “justificarla”.