jueves, 10 de abril de 2008

Balanzas fiscales


Participo de la idea de que una democracia avanzada debe caracterizarse por la transparencia de sus acciones. Los ciudadanos tienen derecho a conocer en profundidad cómo se desarrolla la administración de los bienes públicos. Cuál es el destino de los impuestos que las personas físicas y jurídicas pagamos (los territorios no tributan). De dónde provienen los ingresos y en qué cuantía; y en dónde se emplea el gasto y en qué cuantía. De esta manera los mecanismos de seguimiento y control que nos hemos dado para vigilar la acción de gobierno estarán en disposición de realizar su tarea con eficiencia. España es una democracia avanzada.

Desde hace algún tiempo (cada vez con más insistencia, y con toda legitimidad) se está pidiendo por parte de algunas comunidades autónomas la publicación oficial de las balanzas fiscales de las comunidades para con el estado. Esto es, qué aporto a la caja común y qué recibo de ella, con la sola intención, se dice, de conocer el saldo de la balanza. También se ha puesto como argumento el acabar con cierta fama de insolidaridad que en ocasiones, y en determinados foros, se ha achacado a algunos territorios.

En contraposición, desde otras comunidades se aduce que la publicación de las balanzas fiscales tiene el peligro o al menos la tentación de solicitar una revisión profunda en el sistema de financiación autonómico atendiendo al saldo que cada territorio arroje en su balanza fiscal. Lo que pondría en peligro el equilibrio en el desarrollo territorial que la constitución reconoce (derechos y deberes de los ciudadanos independientemente del lugar en donde vivan).

En la sesión de investidura del martes 8, el candidato-presidente Zapatero comprometió la publicación de las balanzas fiscales en menos de dos meses. El debate, pues, se ha abierto irremediablemente. Y habrá opiniones para todos los gustos. Y reivindicaciones y acusaciones que irán bajando en cascada desde las élites políticas hasta el ciudadano de a pié a través de los medios de comunicación.

Más allá de las cifras, lo importante será convenir de común acuerdo que los parámetros que utilice el gobierno en su informe de balanza fiscal sean los parámetros aceptados (cada maestrillo tiene su librillo, y este es un tema muy complicado).

Y no digo yo que esto vaya a suponer un obstáculo o un problema al principio de solidaridad interterritorial. Por más que puedan surgir tentaciones, el equilibrio solidario está garantizado por el gobierno. Pero va a ser un debate intenso que, en cualquier caso (puesto que ha comprometido su publicación), el presidente Zapatero tenía, ya, marcado en la agenda política para esta legislatura.

Lo que seguramente será algo más desagradable (aunque no pase de pura anécdota) es que cuando lleguen los periodos vacacionales con el debate en todo lo alto y retornen los emigrantes a sus pueblos a descansar, surjan discusiones algo más acaloradas y se dejen de hablar paisanos y amigos de toda la vida.