viernes, 25 de abril de 2008

¿Ética o doctrina?



La Comunidad de Madrid, paradigma del liberal-ismo, de la libertad como no interferencia, la que construye hospitales con dineros públicos (los impuestos de todos) para que los gestionen manos privadas, la que con cabeza, mano dura y corazón (si tienes dinero para el trasplante) dirige la lideresa de la villa y corte, permite que los curas participen y decidan en los Comités de Ética de los Centros Sanitarios. Esos que, según su doctrina se oponen taxativamente al aborto (aunque lo ampare la ley en determinados casos), a los cuidados paliativos (Jesucristo murió sin ellos), a golpe de crucifijo y manifestaciones. Esos que viven del óbolo de sus fieles redondeado al alza con un anacrónico concordato de miles de millones. Los dueños y señores de la radioborroka toman decisiones bioéticas con respecto al bienestar y la salud de los pacientes y sus familias. Y a mi me parece que cuando los representantes de una doctrina entran en comités éticos, sus decisiones se van a basar en ética doctrinaria, que siempre será parcial y sesgada, apoyada en creencias muy particulares y alejadas de rigor científico.
Había que empezar a tomar algunas decisiones políticas que pusiesen a los señores del bonete en el lugar que les corresponde. Que comprendieran de una vez que son una asociación de libre afiliación y nada más. Y que su ámbito de actuación se ciñe al predicamento en los púlpitos que les hemos pagado a lo largo de los siglos, y no a decidir sobre nuestra salud.