miércoles, 2 de abril de 2008

Funambulismo

Dentro de mi natural torpeza en el análisis político siempre he pensado que eso de las bicefalias constituía un defecto más que una virtud. Se corre el peligro de mantener dos discursos divergentes más que complementarios, lo que puede llevar confusión al público objetivo (target, que dirían los entendidos), entrando en contradicciones aparentes o al menos bien visibles.

Pero a la vista de lo visto desde hace treinta años (o más) el PNV gestiona la bicefalia como ninguna corporación del mundo. Así, el lehendakari propone un discurso y el presidente del partido otro diferente (o aparentemente diferente; empecé por reconocer mi torpeza), pero ambos se esfuerzan en explicar (y parece que lo consiguen) que no se excluyen el uno al otro. Y esto parece estar tan asumido que así pueden pescar en las dos orillas.

El último ejemplo de pensamiento dual peneuvista es el desarrollado por un miembro destacado del partido al reconocer que un partido que no condena la violencia no debería gobernar y justificar la oposición a la moción de censura que podía apartarlo del gobierno. Con un par.