domingo, 11 de mayo de 2008

Silencio

Siempre me gustó el silencio. Sirve para pensar. Replantearse situaciones. Vivir emociones. Dejar paso a la memoria: esa cruel compañera. Durante muchos años practiqué el silencio y pretendí leer lo que, a través de él, decían otras personas en un ejercicio que me parecía reconfortante y necesario. Durante mucho tiempo el silencio fue “el sitio de mi recreo”.
Pero existe el silencio de la duda, de la desconfianza, de la espera, de la incomprensión y de la muerte. Ese es de otro color. Es tremendamente espeso. Abrumador. Punzante. Es un silencio negro que ahoga y que te horada las entrañas. Un silencio definitivo, destructor y traicionero que va cargado de un ruido insoportable.




No sé qué tiene esta canción que me desarma..., pero no puedo dejar de escucharla.