viernes, 23 de mayo de 2008

El viaje al centro



El supuesto viaje al centro del señor Brey está suponiendo un totus revolutum en casa gaviota que parece no tener fin. Las tarascadas al “presidente nacional” (si es que hasta los nombres de los cargos huelen a nafatalina) ya no se hacen de soslayo sino citando de frente y a pecho descubierto. Hasta la titular de la concejalía del barrio de salamanca (que es donde debe estar una concejalía de asuntos sociales: de los socios del partido, vamos) famosa por su discreción y por haber sido dama de España ha entrado en faena. Los sms se han activado y han propuesto dos citas a la misma hora en el mismo sitio con el mismo objetivo pero con visiones contrapuestas. Y queda un mes para el congreso. Un largo mes de largos cuchillos que sembrará de cadáveres políticos la travesía hacia la reestructuración.

Un líder puede renovar su equipo cuando ha ganado unas elecciones y no se pone en cuestión su liderazgo. Pero después de perder dos veces consecutivas querer colgar el mochuelo a otros con ese planteamiento de que no he sido yo sino los ineptos que me impuso Aznar pues como que no cuela. Si a eso le añades los panfletos diarios y los sermones de púlpito radioborrokero de Pedro y Jiménez (qué lástima de vino), pues la cosa se pone más cuesta arriba.

En fin que alguien le ha dicho a Mariano que para ganar unas elecciones hay que atraer el voto de centro, ese voto moderado que fluctúa hacia un lado u otro en función del clima que le propongas. Mariano lo ha entendido (o no, que para el caso es lo mismo) y está intentando emprender un tímido viaje al centro. Pero su discurso ya ni se oye. ¿Os habéis fijado en que está cada vez más pálido, más esquivo con los medios, más perdido? Da imagen de cualquier cosa menos de líder. Cada vez huele más a pseudopato cojo. Yo creo que más que un viaje al centro es un salto mortal o un viaje a ninguna parte