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jueves, 15 de diciembre de 2011

Tres de los nuestros




Desconozco a cuánto asciende la minuta del señor Iván Redondo (en adelante sito Iván, de forma cariñosa y cercana) de Redondo y Asociados como escribidor del guión del gobierno de la Junta de Extremadura (el de los mejores, sic) y de los partidos políticos que le procuran sustento, aunque, por otra parte, creo firmemente que si el óbolo sale de las cuentas públicas deberíamos tener puntual conocimiento (nota: preguntar por la relación contractual de sito Iván); pero esto es otra historia que merece tratamiento aparte. Decía que no sé cuánto se lleva sito Iván pero se lo está ganando a pulso. Sí. Porque lo del #pleno14 de la Asamblea de Extremadura, el de la sonora enmienda a la totalidad de los amiguitos del alma, los de Izquierda Unida, ha hecho pleno al quince. Como una euromillón pero con tres estrellas, vamos. Ha habido de todo. Comedia, drama, esperpento, humor hilarante, una pizca de marionetas, circo y títeres de cachiporra…

 Primero la actuación del consejero de Hacienda, el catedrático de las cuentas (al que he oído que hasta en su propia bancada llaman cariñosamente Quique Camoiras, imagino que por su énfasis interpretativo), el prestidigitador de la ingeniería financiera anunciando con su vozarrón y su Ipad números y porcentajes, cifras de la verdad y logaritmos del rigor. Largo, engorroso y vericueto en su exposición. Estas cosas de las cuentas siempre llevan dosis de tedio, pero es que no ha hecho referencia alguna a las personas destinatarias del preciado símbolo del €; ahora que tanto se lleva eso de la contabilidad creativa! Se le ha echado en falta un poco de humanismo de doble asiento, en fín.

Después el otro protagonista de esta peli de intriga y niebla. El presentante de la enmienda total (conocida en la última semana como la redentora), al que con perspicaz bonhomía parodian, eslogan publicitario mediante, con lo de… para todo lo demás…Pedro Escobar. Y pareciere en su primera intervención tajante e inflexible en el rechazo del proyecto de presupuestos y en la defensa de su enmienda a la totalidad (la redentora). Y fruncía la bancada azul de la derecha el ceño en inequívoco gesto de desaprobación y sorpresa malfingida. Y así, entre réplicas y dúplicas, el debate y la confronta pasan a modo juegos florales (tema promesas de amor).

Y aquí es donde entra en escena el actor secundario Monago (hoy de man in black). Traje negro, negra corbata, en el clásico movimiento conocido como chupacámara agarra el micrófono y pide la palabra para reivindicar el aumento del tamaño de letra de los nombres de los secundarios en los títulos de crédito. Más comedia, más esperpento, aderezo de greguerías, algo de histrionismo y unas gotas de tú tienes la culpa de todo dirigiendo su mirada al jefe de los sociatas causantes del cambio climático y de que el bosón de Higgs se retrase tanto. Fundido a negro.

Para todo lo demás…, Pedro Escobar reflexiona, comprende, recula, se inclina, mira hacia Cuenca y se ofrece… a retirar totalmente la enmienda total. Uff!, just in time, que si nooo!

Todo, lo juro por snoopy, medido, planeado, pergeñado, ideado, escrito y dirigido por el gobernador civil de la región: sito Iván. No tengo ni una prueba de ello (¿debería haber puesto duda?).

Y esto ha sido todo, que no es poco. Qué más da si en Extremadura ya no hay paro nivel EPA ni registrado! Hay 135.000 emprendedores esperando estos presupuestos como agua de enero…y de febrero…y de…

Al finalizar el programa de sesión continua, ya en los pasillos, sus señorías comentaban, modo moviola, la jugada. Se dice que algún diputado distraído, con nudo de gaviota en la garganta, le ha confesado con voz queda a su portavoz parlamentario: “qué poco ha faltado, eh!”. Y el portavoz, desde esa seguridad que te da la altura de conocimiento, golpeando amistosamente su mejilla le ha respondido: “tranquilo hombre, estos son… tres de los nuestros”.

martes, 8 de noviembre de 2011

Debate

En democracia los debates ante la ciudadanía entre los aspirantes a gobernar deberían ser obligatorios (no me gusta la palabra) por ley. Es la manera más clara y más directa (los mítines son para los propios) de que podamos contrastar los modelos y las propuestas que unos y otros tienen para la comunidad. Por tanto debates sí, cuantos más mejor...y entre todos los contendientes. Ya que se gobierna y vivimos a través de los medios de "información", el papel de esos medios como intermediarios debería ser un servicio a la ciudadanía.

Y es que además en los debates, en los cara a cara podemos observar (por muy medidos y ensayados y pactados que estén todos los aspectos mediáticos) algunos detalles verdaderos de los candidatos. Luego vienen las interpretaciones y los análisis de los todólogos y la opinión publicada que, tristemente influye, en mi opinión, más de la cuenta en nuestras decisiones. Es parte del juego. Pero es un juego demasiado serio como para hacerlo excesivamente lúdico. Soy de la opinión (sin alcanzar a entender del todo el fondo y el por qué de ese fondo) de que hace ya mucho tiempo la opinión publicada, apoyándose en el dato "científico de encuestas ad hoc", ha "decidido" que Rajoy gane las elecciones del próximo #20N. No toda, claro, pero sí la inmensa mayoría. Nunca hemos tenido acceso a tanta información como ahora, y por eso es tan tentador manipular ese caudal de información. Sesgarlo y reconducirlo a un parecer o a otro (recordemos que los medios pertenecen, en su gran mayoría, a empresas con intereses bien definidos de color económico).

Por eso es tan importante ver en televisión a los candidatos ofreciéndonos sus propuestas, o la ausencia de ellas y sacar nosotros, dentro de nuestro discernimiento y preferencias, nuestras conclusiones. Luego ya lo del ganador y perdedor del debate es otra historia. El ganador será el que gane en las urnas y el perdedor el que pierda en las urnas.

A mí me gusta ver la cara y oir lo que me proponen. Saber si puedo confiar en lo que me dicen o no. Y desde luego después de este último debate tengo claro que no voy a confiar en alguien que tiene que leer sus opiniones y conviccionnes. Que lea algún o muchos datos y cifras pase, pero que lo tenga que leer todo no me merece confianza. Porque pienso que no cree en lo que dice y, lo que es peor, puede ser el polichinela de quien le escribe el guión.

Elegir al Presidente de mi país es algo trascendental para mi futuro. No me convence alguien que no está convencido. Es posible que me venza pero nunca me convencerá.

¿Se imaginan a un Presidente leyendo cada palabra en cualquier circunstancia de gobierno? ¿No tiene opinión propia? ¿Quién le escribe el argumento?

Mariano Rajoy no tiene talla de Presidente, no debe representar a un país serio. Tenemos muy cerca a Italia y su gobierno de operetta.