Todos hemos hecho pellas (rabona se decía en mi pueblo) alguna vez. Pero hay circunstancias y situaciones en las que hacer pellas trasciende más allá de la anécdota. Rajoy ayer hizo pellas en el Congreso, en el segundo día del debate sobre el estado de la nación. Su excusa o justificante es que el discurso del Presidente estaba vacío, no tenía nada interesante que escuchar y, además él (Rajoy) ya había intervenido el día anterior; así que se dedicó a más altas cosas el jueves 15.
Con este argumento han salido a los medios todos sus escuderos, desde González Pons (belleza en siete días como dice Berkelia) pasando por Soraya Sáenz de Santamaría. Hasta el becario Carlos Floriano (ese político popular extremeño que usó su tierra para trepar a la villa y corte) se ha fajado en el asunto para adquirir posiciones personales en el aparato.
Con esta acción, Rajoy y el partido popular han despreciado a la ciudadanía puesto que en el Congreso hay otros grupos que representan a unos centenares de miles de ciudadanos. Con sus pellas Rajoy ha puesto de manifiesto que le importa un pepino lo que piensen otros ciudadanos a través de sus representantes, que sólo le importa su nueva-vieja estrategia del márchese señor González (Zapatero en este caso). Se equivoca otra vez.
No son los mismos tiempos. No ofrece alternativa. Demuestra una vez más su querencia a las tablas (en argot taurino), su cuanto peor mejor para él y su desesperada, casi enfermiza, apetencia de Moncloa. Antepone su interés personal y partidista al interés general. Así no se construye un marco creíble de alternativa de gobierno. A alguien le he leído que Mariano Rajoy es el mayor activo que tiene el Partido Socialista. Y empiezo a creérmelo.
Los actínidos son un grupo de elementos que forman parte de la tabla periódica. Son llamados elementos de transición interna.
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viernes, 16 de julio de 2010
jueves, 14 de mayo de 2009
El debate

Como viene siendo habitual desde que Mariano ejerce de candidato a lider de la oposición, el debate sobre el estado de la nación parece que arroja pocas sorpresas. Uno, Zapatero, haciendo propuestas. Otro, Rajoy, jaleando a su bancada con exabruptos sin contenido. Y entretanto Aznar participando en actos públicos para vender libros.
Esperaremos a las resoluciones a ver qué pasa. De momento la propuesta de futuro más interesante es el cambio de modelo de crecimiento hacia una economía sostenible. Si aquí la otra izquierda no se apunta (aunque le parezca un planteamiento suave)se perderá una gran oportunidad de cambiar cemento por microprocesadores. En fín, lo dicho, a ver esas resoluciones.
lunes, 7 de julio de 2008
No es lo mismo
De acuerdo, según el manual los congresos difieren bastante cuando estás en el poder a cuando estás en la oposición. Pero eso, según el manual, es una obviedad como la copa de un pino. Esto es, cuando estás en el poder, con un líder consolidado que gana elecciones, el debate central se dirime en profundizar ideológicamente y avanzar en las propuestas que, desde el ideario, quieres lanzar a la sociedad. El congreso desde la oposición centra su debate en la elección de un líder capaz de aglutinar el ideario y las propuestas para venderlas, con éxito, al electorado.
En ambos casos hay que hacer un ejercicio de responsabilidad en las propuestas y resoluciones que finalmente se aprueban. Pero la turbulencia de las aguas no es la misma en un caso que en otro. Por ello, lo fundamental en un proceso congresual es recabar los apoyos “suficientes”* que permitan acometer la gestión posterior con garantía.
Y es por eso que no es lo mismo andar en batallas entre personas que remar con un 98 en la misma dirección.
Ahora quedan los regionales y provinciales que son, siguen siendo, más de lo mismo.
*(Del 98% para arriba; todas las sensibilidades, todos los territorios representados, buscando el equilibrio y el consenso).
En ambos casos hay que hacer un ejercicio de responsabilidad en las propuestas y resoluciones que finalmente se aprueban. Pero la turbulencia de las aguas no es la misma en un caso que en otro. Por ello, lo fundamental en un proceso congresual es recabar los apoyos “suficientes”* que permitan acometer la gestión posterior con garantía.
Y es por eso que no es lo mismo andar en batallas entre personas que remar con un 98 en la misma dirección.
Ahora quedan los regionales y provinciales que son, siguen siendo, más de lo mismo.
*(Del 98% para arriba; todas las sensibilidades, todos los territorios representados, buscando el equilibrio y el consenso).
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