domingo, 16 de octubre de 2011

Sabrás por la presente...


“Sabrás por la presente que empeoré de vida”*. Que albergo un gran temor ante el futuro. Que ya nada es igual ni volverá a serlo. El zas en toda la boca nos ha dejado con la rodilla genuflexa. Conceptos como igualdad o la propia libertad están amenazados.

  Pongamos las cosas en su sitio. Lo que estalló en 2008 no fué una crisis. Fué una estafa que venía de muy lejos. Un timo planeado y pergeñado para ejercer la dominación con crueldad y ensañamiento. Eso es. Y están ganando la partida, sí, existe un jaque mate largamente anunciado del que posiblemente no podamos recuperarnos como no es posible la resurrección. No hay vida después de la muerte. Sólo hay una vida y ésta ya nos la han jodido.

No podré enfermar porque me arrebataron el derecho a hacerlo. No podré educarme ni formarme porque consideran que eso despertaría mi conciencia y la de los míos. El día que me arrebataron el trabajo y me echaron de mi casa, ese día, aplastaron mi dignidad como nunca hasta ese momento.  Alguien desde un despacho oscuro y lejano decidió que no podía seguir viviendo y movilizó recursos robados para darme matarile. Así ha sido.

El dinero se ha instalado en nuestras vidas de tal forma que, aunque no lo tengamos, sigue decidiendo por nosotros. Todo gira a su alrededor. Es omnipresente y mandón. Excluyente y exclusivo. Las decisiones sobre mi proyecto de vida no las tomo yo. Ni siquiera aquellos que voté.  Las decisiones llevan siglas definitivas como dogmas de fé, y manejan a su antojo a gobiernos y comunidades de vecinos. Esto es lo que hemos aprendido.

Así que todo está tan mal que he decidido que no voy a resignarme. Como no se puede morir dos veces mataré para seguir viviendo. Y mataré como solo yo sé hacerlo. Ocuparé las calles y las azoteas grafiteando determinación y esperanza. Contraeré el virus del compromiso y seré promiscuo para contagiarlo. Rediseñaré los sueños rotos e inundaré tu mail con frases como ésta: no te voté para que lo hagas sin mí, mi voto fue para hacerlo contigo. 

De ti y de mi depende.


*Verso de Mariano Maresca.