jueves, 3 de diciembre de 2009

Señora Ministra




Señora Ministra, cuando se cita a alguien para aclarar asuntos tan principales que atañen a la libertad de expresión, no es de buen gusto levantarse a los 20 minutos aduciendo que tiene que inaugurar un museo. Ni aunque ese museo fuere el Prado, ni aunque sus citados sean blogueros, periodistas e insignes internautas. Bajo concepto ninguno, señora ministra, se ningunea de esa manera a unos invitados, por muy arropados que los dejase con personal a su servicio. A usted, señora ministra, le paga el ciudadano y a él se debe. Creo, señora ministra, que le viene ancho esto de la cosa pública, que exige sacrificios varios como atender debidamente a los ciudadanos.

En fin, la situación está así, según Nacho Escolar. Y Zapatero ha vuelto a tener que poner orden.