miércoles, 23 de diciembre de 2009

Reformas


Bueno pues sí, claro que habrá que hacer reformas laborales. Con seguridad habrá que reformar y adecuar la formación al mercado de trabajo. Estar atentos a su evolución y transformación. Seguramente que tenemos un exceso de modelos contractuales que podrían reformarse, simplificarse. Seguramente que queda margen de maniobra fiscal e incentivos en las cotizaciones. Todo esto habrá de abordarse en la mesa de negociación entre los agentes económicos y sociales. Y habría que ponerse de acuerdo y consensuar con diligencia. Pero en esa mesa debería tratarse un punto principal que va parejo a lo anterior y que tiene la misma o mayor urgencia: la reforma empresarial. La cultura del amigote y el pelotazo. Esa secular manía, tic o vicio de dejar tirados a miles de trabajadores al albur de una malísima gestión, de una dejadez absoluta de responsabilidad empresarial. Esa gestión caníbal, económica y financiera, es la culpable máxima de nuestros males. Así que a negociaar, a negociaar la reforma empresarial. ¿Por qué nadie habla de esta reforma urgente y necesaria? ¿Por qué los sindicatos obvian algo tan obvio?