miércoles, 20 de mayo de 2009

La responsabilidad no se delega.


La responsabilidad no se delega, se reparten funciones, se marcan objetivos; pero el éxito, y sobre todo, el fracaso de la encomienda corresponde al máximo responsable de la empresa, departamento o ministerio. Más aún en el ámbito militar, que basa toda su estructura y funcionamiento en la disciplina, en la cadena de mando, en la obediencia debida.
El general Navarro, o cumplió órdenes o incumplió la obediencia debida. A los seis meses del accidente del Yak 42, Trillo le impuso la medalla al mérito militar. O Trillo se equivocó o premió su obediencia.
Que cada cual saque sus conclusiones. ¿Cuántas generaciones tendrán que pasar para que los escorados a la derecha no sientan las instituciones y hasta la propia vida de los demás como suya? Necesitamos un nuevo modelo productivo, sí; y un nuevo modelo ético.