martes, 12 de mayo de 2009

Antonio Vega

Donde nos llevó la imaginación,
donde con los ojos cerrados
se divisan infinitos campos.

Donde se creó la primera luz
junto a la semilla de cielo azul
volveré a ese lugar donde nací.

De sol, espiga y deseo
son sus manos en mi pelo,
de nieve, huracán y abismos,
el sitio de mi recreo.

Viento que a su murmullo parece hablar
mueve el mundo con gracia, la ves bailar
y con él, el escenario de mi hogar.

Mar, bandeja de plata, mar infernal
es su temperamento natural,
poco o nada cuesta ser uno más.

De sol, espiga y deseo...

Silencio, brisa y cordura
dan aliento a mi locura,
hay nieve, hay fuego, hay deseo,
ahí donde me recreo.




Apenas un susurro,
un hilo de voz,
una mirada,
un sentimiento.
Ha muerto Antonio Vega.
Viva la música.

1 comentario:

Concepcion Mendez Casco dijo...

Preciosa esta canción de Antonio,como todas las suyas.
Que gran artista,que tristeza,pero siempre habrá gente que le recordemos.
Saludos