viernes, 6 de febrero de 2009

Ombligo


Madrid es la capital del Reino de España, del Estado español. Y, como tal, acoge las sedes y ostenta la representación de las más altas instituciones, y posee estatus de capitalidad. Correcto. Entendido. Pero Madrid no es el ombligo de España, por muy en el centro geográfico en que se sitúe. Por tanto, lo que ocurra en Madrid (atascos, nevadas, conspiraciones, espionajes…) no estabiliza ni desestabiliza la vida, el día a día de la ciudadanía española en general, en mayor grado que lo que ocurra en otra parte del país. Digo esto porque me da la sensación (no sé si soy el único) que, de un tiempo a esta parte, se magnifica exageradamente la vida capitalina como mirando por encima del hombro a la “periferia”. Desde todos los ámbitos, pero sobre todo políticos y mediáticos. Y puede ocurrir que el árbol no nos deje ver el bosque y que, por una empatía de diván, caigamos en la tentación de extrapolar en demasía el pulso de la Villa y Corte hacia el resto de España. Sería un error sociológico al confundir la muestra con el universo y el resultado estaría sesgado.