miércoles, 7 de diciembre de 2011

No es región para ineptos


#Extremadura es una región conformada, fundamentalmente, por gente trabajadora, sencilla y capaz a la que la historia no le concedió ni una sola ventaja. Gente que con su esfuerzo personal y colectivo comenzó a poner luz en sus calles y sus vidas con el advenimiento de la democracia. Gente que puso en valor, con empuje e ilusión compartidas, su mayor patrimonio, su propia dignidad, para conquistar el futuro, huyendo de la veleidad de unos pocos que durante mucho tiempo, demasiado tiempo doblaron voluntades a capricho…
                                                                                               
Se estaba consiguiendo…

En democracia tenemos la oportunidad, el deber y el derecho de votar en cada proceso electoral la opción que se nos antoje. Unos lo harán en un intento de ejercicio racional, otros por impulso o atendiendo emociones, conducciones o mímesis tan características de todo ser humano. Todas son legítimas pues pertenecen a un acto de libertad. Pero lo que no merece ningún pueblo es que ningún dirigente que salga de las urnas dedique todo su tiempo y su esfuerzo en borrar las páginas de la historia que, como parte, no le interese. Que se dedique a pregonar, fanfarrias incluidas, que la historia de una región comienza con su llegada.

Esto ha pasado en #Extremadura desde que el Partido Popular ganó las elecciones el pasado #22M aun sin mayoría absoluta y se coronó el emperador @JAMonago, con el apoyo (¿por omisión?) de una Izquierda Unida que ahora se ha visto no tan unida. Un presidente ¿por accidente? que ha invertido todas las horas de todos los días de todos los meses desde que fue investido en gestos, muecas y escenografías para hacernos creer que es el más guay, el más dicharachero y el más popular de los populares. Cambios en los nombres, cambios en los asientos de la Asamblea…Todo eso le sobraba por no ser ni urgente ni prioritario, y porque el mandato no era para eso.

Ganó, le dieron los votos para gobernar desde el diálogo y el consenso obligados por su no mayoría absoluta. Pero esas dos palabras, diálogo y consenso, no están en el adn de esta moderna derecha extremeña sino solo en su demagógico lenguaje: el de la apariencia (deberíais verlos en los tour que hacen por las tdt-partys). En aparentar que se es lo que no se es, que se piensa lo que no se piensa y que se dice lo que conviene decir para seguir aparentando. Fachada. Pura fachada organizada y planificada para desviar la atención de lo importante, de lo sustancial, anteponiendo lo accesorio. Ocultando su incapacidad culpando al gobierno cuando estaban en oposición y a la oposición cuando están gobernando. En esto ocupan el tiempo y los recursos, cada vez más exiguos, de los extremeños.

Así que cuando llegó la hora de la verdad, la ley de presupuestos, ese momento en el que el protagonista tiene que demostrar ante su público que encabeza el reparto por merecimiento propio, el actor secundario Monago mostró sus limitaciones, sus carencias y contradicciones. Presentó la ley a pecho descubierto, con el aire de los señoritos ante el secretario en una montería, seguro de la sumisión de sus socios preferentes, sin contar con la sensatez de una parte de esos socios que anteponen sus ideas a cambalaches y han obligado a sus diputados a presentar una enmienda a la totalidad.

Y aquí es donde el actor secundario Monago tira otra vez de soberbia, olvidando y desdeñando el diálogo de los tiempos del 38 a 27 porque es parco en memoria y ya ha impuesto via Decreto que la historia empieza con él, y apela a la responsabilidad y a la altura de miras. Momento carcajada.

Sí, porque todo sería de risa, de anécdota parlamentaria si no fuese porque estamos como estamos, abiertos en canal por una crisis abominable de abominables consecuencias. Si el paro no hubiese cortado de raíz miles de proyectos de vida como una guadaña traicionera. Si no estuviésemos sumidos en un hondo pozo de decepción por la genuflexión de la política ante el dinero.

No sé cómo acabará este episodio. Tampoco esperen disculpas por su torpeza al haber enseñado (y metido) la patita. No está esa palabra en el diccionario de la derecha extremeña. Empeñados, como están, en abolir ideologías para mantenerse en un poder que saben no han conquistado volverán a culpar al partido socialista y pedirán, otra vez, la dimisión de Vara.

Está por ver, también, la actitud final de Izquierda Unida y de ese diputado 33 que se sienta en la Mesa. Todo se despejará en pocos días.

Pero a la vista del todo, en la sustancia, solo se me ocurren dos cosas: o el señor Monago es un inepto o miente con sibilino descaro. O no sabe de qué va esto o por vestirse de barón rojo pensaba que estaba hecho. Así que bueno sería descubrirlo, porque esta región merece otro tratamiento.

#Extremadura no es región para ineptos…ni para mentirosos.