miércoles, 3 de noviembre de 2010

Los estragos de la crisis

Las elecciones a la Cámara de Representantes en los USA confirman la teoria de que en épocas de crisis tan brutal como la que estamos sufriendo el damnificado es siempre el que está en el poder. Y quizá desde un punto de vista sociológico así deba ser, parece natural. El que está gobernando debe hacerse responsable de la situación (aun cuando no la haya creado) y el elector debe darle un zas! en toda la boca. Por muchas medidas que se pongan encima de la mesa. Es la manera de aliviar la rabia. No sé si la más razonable, pero seguramente sí la que está más a mano. Esto creo que es lo que le ha pasado a Obama. En 21 meses de gobierno ha adoptado un abultadísimo programa de reformas para el bien del ciudadano norteamericano. Así lo vemos, así lo veo yo al menos, y sin embargo los electores en su gran mayoría han votado republicano. Esto significa que la agenda de reformas, de avances, de progreso se va a ver frenada bruscamente. Con el peligro que esto conlleva de recesión en conquistas sociales.

En España puede ocurrir un tanto de los mismo en las convocatorias electorales más inmediatas: Cataluña, este mismo mes. Autonómicas y municipales la próxima primavera. Queda año y medio para las generales pero algunos ya se ven mudándose a la Moncloa, y van dejando translucir sus verdaderas intenciones.

Quizá la rabia o la impotencia en algunos casos nos lleve a castigar a los que están gobernando pero pienso que deberíamos valorar la oferta de los aspirantes...y, si no está en nuestra línea de pensamiento, no quedarnos en casa ese domingo de urnas. En cualquier caso votar una opción u otra será siempre un ejercicio de libertad. Abstenerse ni siquiera supone ejercicio. Y ya se sabe, el ejercicio es salud.