jueves, 5 de marzo de 2009

Culpables




Oigo mucho y leo mucho en ámbitos políticos, económicos, sociales eso de que no es momento de buscar culpables sino de buscar soluciones a esta crisis-ébola que nos está haciendo a casi todos protagonistas de un drama que ya tiene todas las nominaciones para los próximos goyas, oscares y hasta san pancracios. Pero dice la medicina que la enfermedad primero hay que diagnosticarla, luego hay que aislar el mal que la produce para después aplicar el remedio sanador. Incluso estos dos últimos pasos (aislamiento del mal y aplicación de remedio) podrían ser simultáneos. Soy de la opinión de que el mal hay que identificarlo y, puesto que no se ha generado de forma espontánea, hay que sancionar a los malvados como se hace en todos los ámbitos de la convivencia democrática. De otra manera, mucho me temo que mientras empeñamos nuestras fuerzas, nuestras ilusiones y nuestro proyecto de vida maltrecho, las flores del mal estén diseñando el próximo polen con el que embriagarnos apenas salgamos de esta. Por esto, y porque no me resisto a la injusticia, vindico un jurado popular constituido por los inocentes para juzgar a los culpables. Identificarlos, “detenerlos” (que se estén quietos, que no actúen más en los mercados), “juzgarlos en audiencia pública” (llevarlos a un late night de esos para que todos conozcamos sus caras) y “condenarlos a la pena capital” (a que vivan la experiencia de ser pobres para que experimenten lo que han hecho con nosotros; que hagan cola en el INEM, que se administren con el IPREM y que las pasen canutas un día sí y otro TAMBIEN). Esto es algo que urge, que no podemos dejar para después de remontar la crisis, porque la memoria es débil, y en cuanto podamos volver a cambiar de coche se nos va a olvidar que hubo unos señores (¿qué es eso de los mercados?) con nombre y apellidos que la liaron parda-parda y que nos la están haciendo pasar putas. Pero sobre todo, para que no vuelvan a regir las finanzas del mundo.